La SUTEL exige que los solicitantes indiquen “con claridad” los servicios de telecomunicaciones para los cuales se pide autorización. Además, se deben “adjuntar los contratos con los operadores de telecomunicaciones, las capacidades técnicas de los equipos, el modelo de negocios y el estudio de factibilidad financiera, las zonas en las que se pretende prestar los servicios y otras descripciones de los servicios”.
Al parecer a los café Internet se les está solicitando los mismos requisitos que se les pide a las empresas que pretenden brindar servicios de telecomunicaciones en el país. Incluso se les solicita un estudio de factibilidad financiera. ¿Para qué? ¿Qué le importa a la SUTEL si el café Internet es viable financieramente o no? Esa es una preocupación que le concierne únicamente al empresario que está arriesgando su capital, y no a un burócrata.
Parece increíble la mentalidad tan retrógrada y anti-iniciativa privada que permea a la administración pública. Cualquier persona interesada en ponerse una pequeña empresa, como un café Internet, se topa con decenas de trámites, permisos, obstáculos y estudios de factibilidad que le cierran el paso. Ganarse la vida honradamente en Costa Rica como empresario se ha convertido en un privilegio, el cual depende de la buena voluntad de los políticos y burócratas.
Si la SUTEL insiste con esta actitud, no nos sorprendamos de la desaparición de la mayoría de los café Internet del país, al menos de manera formal. Muchos terminarán en la clandestinidad, operando como criminales, porque en Costa Rica la ley los ha convertido en tales.