18 de octubre de 2009

Traverse City, Michigan


El jueves pasado me levanté muy temprano, con una terrible goma moral, para ir a Traverse City, Michigan, a dar una conferencia a la comunidad sobre la guerra contra las drogas. Como se pueden imaginar, mi ánimo estaba por los suelos. Tan solo unas horas antes había pasado en cuestión de segundos del éxtasis al infierno. No podía haber sido mejor: ahí estaba en el estadio con mis mejores amigos, celebrando no solo la clasificación de la Sele sino también derrotar a Estados Unidos en casa. Todo se escapó en el último segundo.

Tan solo unas horas después estaba en el aeropuerto listo para el viaje. Si hubiera sabido las circunstancias, probablemente habría buscado una fecha diferente para la visita a Michigan. Sin embargo resultó ser una excelente terapia, al menos en cuanto a despejarme la cabeza un poco.

A pesar de ser un tema sumamente controversial--fui a proponer la legalización de las drogas--los más de 200 asistentes a la presentación recibieron de manera positiva lo que tuve que decir. La ciudad también resulto ser bastante agradable. Luego me enteraría de que es el destino de muchas celebridades durante sus vacaciones de verano. El viernes siguiente en la mañana también tuve la oportunidad de dar otra charla en Interlochen Center of Arts, la cual es la escuela de música más importante del mundo.

Si bien lo importante era dar una buena presentación a la comunidad, el punto alto de la visita fue conocer al hombre que me presentó antes de la charla. Resultó ser nada más y nada menos que un veterano del desembarco de Normandía. Nunca antes había sentido tanto respeto y admiración hacia alguien. Que él me presentara, y de la manera tan generosa en que lo hizo, ha sido uno de los mayores honores de mi vida.

Esta es una nota que el periódico local, el Traverse City Record Eagle, sacó antes de mi visita en donde toco algunos puntos de mi presentación.

1 comentario:

playa pura vida dijo...

Yo no hubiera pagado diez maracandacas para a ver a su alma hablar un poco e' mierda.