26 de junio de 2009

Los strikes de La Nación en cuanto a Latinoamérica


La Nación es ampliamente reconocido como un periódico de centro-derecha en Costa Rica. Durante el debate sobre el TLC con Estados Unidos, el matutino de Llorente de Tibás se ganó el odio viceral de los grupos de izquierda nacionales por su apoyo abierto al tratado. Incluso, rompiendo con una tradición histórica, La Nación instó a votar por el SÍ en un editorial el jueves antes del referéndum.

De ahí que siempre me ha contrariado la línea editorial de La Nación cuando se trata de analizar las elecciones latinoamericanas. Una y otra vez los editoriales del periódico han aplaudido la elección de líderes de izquierda en la región. Con esto no estoy diciendo que las alternativas electorales de derecha hayan sido mejores (ni siquiera que hayan sido buenas del todo), pero sí es clara cierta ingenuidad de La Nación a la hora de juzgar a los que han resultado ser líderes populistas que, una vez llegados al poder, socavado las frágiles instituciones democráticas de sus países.

Por ejemplo, el editorial de hoy critica ferozmente a Manuel Zelaya de Honduras por la crisis institucional que está tomando lugar en ese país. Incluso señala que, de romperse el orden constitucional hondureño, la culpa será del presidente. Sin embargo, en diciembre del 2005 La Nación le dio la bienvenida a la elección de Zeleya con "modesta esperanza", e indicó que era el candidato que mostró más compromiso por combatir la corrupción y "mejorar el funcionamiento de la democracia".

Las pifias editoriales continuaron con la elección de Evo Morales. Si bien su triunfo fue saludado de manera mucho más cauta, La Nación dio varias razones para el optimismo, incluso haciendo referencia a supuestas declaraciones "sensatas" del boliviano en materia de hidrocarburos. El hecho de que éste tuviera un amplio historial de liderar protestas que tumbaron a dos presidentes constitucionales y que desde hace muchos años antes era amigo cercano de Hugo Chávez parace haber sido pecatta minuta.

Luego vino Rafael Correa en Ecuador, a quien La Nación le dio entusiastamente la bienvenida al describirlo como un "atractivo economista de izquierda" cuya "campaña dinámica, proyect[ó] una imagen de honestidad y cambio, y plante[ó] un mensaje que apeló a amplísimos sectores de la población, en un país con enormes problemas de pobreza y desigualdad, social étnica y regional". El editorial sí mostró cierta preocupación por el hecho de que Correa dijera ser amigo de Chávez, manifestara que no iba a pagar la deuda externa "ilegítima" y renegara de un TLC con Estados Unidos. Según La Nación, "Nada de lo anterior es, necesariamente, incompatible con un futuro buen gobierno, siempre que se maneje dentro de los ámbitos de la legalidad, la sensatez y el respeto a las instituciones". ¿Amigo de Chávez? ¡Démosle el beneficio de la duda!

En cuanto a Cristina Fernández en Argentina, si bien el editorial denunció los vicios y abusos de su esposo y antecesor, mostró "moderado optimismo" por su elección. El hecho de que todos los vicios achacados a la administración anterior provinieran del cónyuge de la flamante presidenta no dio paso a alguna muestra de preocupación o lamento.

Y así sucedió lo mismo en los editoriales sobre la elección de Álvaro Colom en Guatemala ("Esperanza en Guatemala") y Mauricio Funes en El Salvador ("Cambio en El Salvador")--aunque en éste último hago la salvedad de que hasta el momento ha sido una agradable sorpresa, lo que no quita que su partido todavía genere muchas inquietudes.

Todo esto no quita que en editoriales posteriores La Nación ha criticado fuertemente a estos líderes cuando sus deseos de destruir las instituciones democráticas de sus países se pusieron de manifiesto. Y no quita tampoco que en sus editoriales iniciales La Nación mostrara cierta preocupación porque eso fuera a ocurrir. Pero una y otra vez dicho periódico ha mostrado su entusiasmo--abierto o cauto--ante la elección de líderes populistas en América Latina (con la salvedad de Chávez y Ortega--ya mandaría). Las palabras "cambio", "esperanza" y "optimismo" han pululado en sus editoriales iniciales sobre Morales, Zelaya, Fernández, Colom y Correa.

¿Cómo explicarlo?

3 comentarios:

Nadie dijo...

Lo que pasa aquí es que no se mueve por ideales políticos sino por lo mas conveniente para ellos en el momento. No hay ningún tipo de convicción con un bando político.

TicoExpat dijo...

Mmm, muy interesante eso que mencionas. Es como si hicieran un comentario sarcastico.

TicoExpat dijo...

Por otro lado, el lenguaje cargado que emplean estos dias al dar la noticia del golpe y lso pormenores evidencia su posicion con respecto.