5 de mayo de 2009

Esto huele feo


Humberto Pacheco tiene hoy una magnífica columna en La República que merece ser leída por todos aquellos que hemos venido siguiendo de cerca el tema de la señalización que le hiciera la OCDE a nuestro país como supuesto paraíso fiscal no cooperante. Como algunos recordarán, días después de dicho señalamiento, nuestras autoridades tributarias anunciaron su intención de presentar un proyecto de ley que les permitiría levantar el secreto bancario sin la intermediación de un juez ni la existencia de sospechas de defraudación. La medida fue de inmediato respaldada por sendos editoriales de La Nación, el último de los cuales incluso cuestionó la honestidad de aquellos que nos oponemos a una reforma de este tipo.

En este espació esbocé hace un mes mis argumentos a favor del secreto bancario tal y como está. Fue una defensa más basada en el principio de privacidad y protección del individuo ante el poder discresional de las autoridades estatales. Sin embargo, don Humberto Pacheco, amplio conocedor de este tema, ha dedicado varias de sus columnas a cuestionar en sí la validez del señalamiento de la OCDE. En la primera se pregunta por qué Costa Rica fue incluida en la lista negra si hay otros países y territorios (colonias y ex colonias europeas, de casualidad) que cuentan con legislación bancaria y tributaria más “permisiva” que la costarricense. En la segunda columna, don Humberto indica que Costa Rica no puede ser señalado como país no cooperante cuando desde hace más de 20 años contamos con un tratado de intercambio de información tributaria con Estados Unidos.

Hoy don Humberto introduce un factor más desconcertante: ¿será que hubo un “compadre hablado” entre nuestras autoridades tributarias y la OCDE para incluir a Costa Rica en esta lista negra y así presionar por una reforma del secreto bancario? Como señala Pacheco, los hechos no sustentan la acusación realizada por la OCDE. A diferencia de lo hecho por el presidente Tabaré Vazquez de Uruguay (otro país incluido en la lista negra), nuestro gobierno no corrió a corregir a la OCDE sustentado en los hechos, sino que más bien de inmediato salió a proponer el levantamiento del secreto bancario sin intervención judicial. Además, el cuento de que la OCDE nos va a sancionar es asustar con la vaina vacía, puesto que este organismo no tiene la capacidad de imponer sanciones, solo de recomendarlas. Y el país cuyas sanciones tendrían algún peso, Estados Unidos, ha confirmado que considera a Costa Rica un “aliado serio” en el intercambio de información tributaria.

¿Por qué la OCDE acusó a Costa Rica y no a otros? ¿Por qué nuestro gobierno no corrigió a dicho organismo si los hechos lo respaldan? Todo esto huele muy feo. Sería sumamente grave si se comprueba que el gobierno manipuló a la OCDE con el fin de debilitar la figura del secreto bancario en Costa Rica. Sería una prueba evidente y clara del por qué no se puede confiar en la discresionalidad de las autoridades para la protección de la privacidad e intimidad de las personas.

4 comentarios:

juan dijo...

Excelente comentario Juan Carlos.
Esta vara y la Ley de la SUgef y la famosa "actualización de datos" ya me tienen como loco.
A uno le piden y piden datos privados y mientras tanto los narcotraficantes siguen felices comprando hoteles en Turrialba.
Lo que el gobierno parece no darse cuenta es que hay muchas formas de lavar dinero y meterla en un banco es de lo menos usado.

Albertvs dijo...

A mi se me hace que con la excusa del narcotràfico, este gobierno está haciendo lo imposible por controlar lo que hay en nuestros bolsillos.

TicoExpat dijo...

Sopa! Esa observacion suya, JC, me da escalofrios. es una situacion furris tirando a pelis.

Gonzo dijo...

Cierto, muy cierto, que problema, esperemos que salga el proyecto de ley a ver que tanto va a buscar la administración...