2 de julio de 2007

Dígalo con orgullo: Soy liberal


Me dio mucho gusto leer el artículo de Erick Picado en La Nación de hoy titulado: "Monseñor: Me acuso de ser Liberal", en respuesta a monseñor Ignacio Trejos, obispo emérito de Perez Zeledón, quien blandió el término a manera de insulto recientemente dentro del contexto de la discusión sobre el TLC.

Los liberales no tenemos ninguna razón para avergonzarnos. Todo lo contrario, la historia confirma de manera contundente que las ideas liberales son las responsables de los principales avances que la humanidad ha experimentado.

En particular, me gusta cuando se refiere a los enemigos de la libertad de esta manera:

"Silencian su lengua cuando se les pide una explicación de su añejo silencio por la matanza comunista en la historia: monseñor, cien millones de personas eliminadas por clamar libertad como lo solicito hoy: Stalin, Pol Pot, Hoenneker, Mao… sin dejar de recordarle a los de por aquí. Esos que callan son peligrosos porque no dejan traslucir la verdad, enorme como el Himalaya, de que Stalin mató más que Hitler, y de que la hoz y el martillo reventaron más inmisericordemente la dignidad humana que la esvástica. ¿Usted lo cree así, padre?"
Es hora de llamar las cosas por su nombre. Y qué mejor manera de empezar que llamarnos por el nuestro: liberales.

4 comentarios:

roche dijo...

A mí me dan más miedo no los que callan si no los que sin verguenza dicen ... Sabemos aprender de nuestros errores y sin embargo los siguen comentiendo de forma constante y sistemática.

Anónimo dijo...

Ese monseñor es un total idiota, disculpen la palabra. Me dio ASCO cuando leí el artículo en el cual decía citar textualmente el TLC y tergiversaba el texto a su conveniencia. Imagínense a los pobres feligreses de pueblos recónditos recibiendo este tipo de basura en misa.

Michael dijo...

Muchos creen que todavía estamos en los tiempos de la Inquisición para "satanizar" sin fundamentos los que se oponen a sus intereses.

El Chata dijo...

Yo soy liberal, y no me importa lo que digan. No me da vergüenza, porque se que la libertad es de las cosas más preciadas del ser humano y que es el origen de muchas bondades.