26 de marzo de 2007

No importa cuán innecesarias sean, ahí seguirán

Sin siquiera haber hecho un esfuerzo serio para reformar el Estado y hacerlo más eficiente (léase cerrar las instituciones que no sirven), ya el gobierno tiró la toalla y afirma que clausurar entes estatales sería "tremendamente traumático". Así lo dice el ministro de Planificación Kevin Casas en una entrevista en La Nación.

En ésta, Casas nos regala varias joyitas sobre el pensamiento socialdemócrata. Por ejemplo, empieza diciendo que "En materia de reforma del Estado, no creo que un Estado más pequeño sea más eficiente". Osea, podemos tener un Leviatán de Estado que no habría problema. Seguro Casas sigue con la idea de que los cuentos socialdemócratas escandinavos pueden ser replicados en nuestro país. Pero inmediatamente procede a contradecirse, al afirmar que "El gran problema del Estado es que nadie manda y nadie se hace responsable por las cosas". Entonces, si en el Estado nadie manda ni se hace responsable, ¿no es mejor reducir la cantidad de tareas en las que está involucrado? Lo peor es que las mismas autoridades reconocen que las instituciones estatales son ineficientes, pero aún así se rehúsan a cerrarlas por consideraciones políticas.

Además, no se extrañen de que el gobierno quiera más impuestos para financiarlas. Casas termina diciendo que "Los grandes debates sobre el gasto público están por otro lado". Me gustaría que dijera dónde. Porque hasta el momento la administración Arias ha insistido en aumentar impuestos, dejando completamente de lado el tema de la reducción del gasto público.

Y el problema con estas instituciones públicas no es solo que son ineficientes y que succionan recursos del erario público, sino que también joden la vida. Por ejemplo, Armando González en su columna de hoy nos cuenta de la advertencia que recibió La Nación por parte del Laboratorio Costarricense de Metrología, adscrito al Ministerio de Economía. No sabía que eso existía, pero al parecer se dedica a vigilar la observancia del Sistema Internacional de Unidades de Medida. A La Nación se le llamó la atención (con todas las implicaciones que eso tiene para la libertad de expresión) por haber escrito una altura como "1.915" y no "1995" como debió haber sido. ¡Habráse visto semejante payazada! ¿Por qué los ticos seguimos financiando estos ridículos?

5 comentarios:

Oskr dijo...

es impresionante la cantidad de instituciones del estado que existen. Y lo malo es que solo se dan a conocer cuando les sacan un escandalo de corrupción o "chorizo".

Anónimo dijo...

"El Estado es la forma superior de la moralidad" Aristóteles

Tenes toda a razón Oskr, pero no hablan de las que son exitosas, y yo me pregunto y no dicen nada de las responsabilidades políticas, del PLUSC y la cleptocrácia galopante, muy arraigaba en nuestra clase política.
Es el colmo en CR se roban todo, se robaron todo un banco y todos los grandes que le deben al ex tinto B. Anglo, nadie paga.
Lastima que esas cosas no se publiquen también y que solo esperen que algo del estado falle, para hacer leña del árbol caido.
Saludos
Roy Jiménez Oreamuno

Juan Carlos dijo...

La pregunta que yo le haría a Aristóteles es ¿de dónde deriva el Estado esa calidad superior de moralidad que es ajena a los mortales individuos? Si el Estado no es más que la sumatoria de las voluntades individuales, ¿cómo va a ser superior a las personas que lo conformaron?

Anónimo dijo...

Estimado JC eso si esta jodido preguntarle eso a Aristóteles.
Saludos
Roy Jiménez Oreamuno

rigo dijo...

Como decía la cubanita: "Aquí nos morimos de hambre... pero gozamos maaa...."

La gente está tan confusa mentalmente con la basura de "de-formadores" de opinión pública que tenemos, que ya ni siquiera eso tan obvio pueden ver.

Es el tipo de monopolio editorial que te hablaba en el otro tema.

Por otro lado, el estado es "la ficción en la cual todo el mundo se esfuerza de vivir a expensas de todo el mundo". El estado no está diseñado para ser eficiente. Está diseñado para satisfacer caprichos e intereses de quienes pueden acceder al poder.

De momento, a OAS no le interesa echarse encima un tanate como cerrar esa fuente de pus corrupto.

Prefiere seguir desperdiciando los escasos recursos de los ciudadanos -o sea, nosotros-, recursos que deberían ir a beneficiar a la mayoría de personas, no a la minoría, y los va a malgastar manteniendo unos cuantos votos. Ahora don Oscar tomará miles de millones de nuestro dinero para refrescar la institución.

Resultado: más pobreza, menos calles, menos servicio de salud, menos de todo.

Y pensar que hay otros desperdiciando energías contra el TLC, cuando el frío no está en las cobijas.