6 de marzo de 2007

Las regulaciones nos asfixian

¿Pensando abrir un negocio?

En el ránking mundial sobre la facilidad de hacer negocios (menos popular que el de la FIFA, pero sin duda más importante), Costa Rica se encuentra en la posición 105, como una de las economías más reguladas del planeta. Países como Vietnam, Nepal, Etiopía, Bangladesh, Belice y Nicaragua están por encima de nosotros.

El informe Haciendo Negocios, publicado todos los años por el Banco Mundial, reporta los siguientes datos:

  • Instalar una empresa en Costa Rica toma cerca de 77 días, mientras que en El Salvador, Guatemala o Nicaragua tarda 26, 30 y 39 días, respectivamente, a pesar de que en esas naciones tramitan un número similar de documentos.
  • Costa Rica es el país del continente donde más días toma concretar una exportación (36). (Y eso que tenemos un gobierno mercantilista).
  • Poseemos uno de los sistemas de cobro de impuestos más complicado, pues las empresas deben pagar 41 tributos diferentes, en contraposición con los tres que se pagan en Noruega o diez en Chile.

¿Cuáles son las consecuencias? La más visible es la informalidad, como lo detallara hace más de una década Hernando de Soto en El Otro Sendero. Esos miles de vendedores que encontramos en los semáforos, aceras y al lado de las carreteras. Esta es gente para la cual abrir un negocio está fuera de sus posibilidades. Parafraseando al investigador sueco Johan Norberg, en los países desarrollados la gente se pone un negocio para hacerse rica, mientras que en Costa Rica hay que ser rico para poder iniciar una empresa.

Si hay un área en donde el gobierno puede hacer la diferencia es en esta, dado que puede empezar a desmantelar toda esta telaraña de regulaciones mediante decreto, sin necesidad de aprobación legislativa. Lamentablemente, ha pasado un año y no hemos visto mucho cambio, todo lo contrario, se han anunciado nuevas regulaciones a negocios como los gimnasios. Solo existe una ventanilla única para agilizar los trámites para empezar un negocio, y esa está reservada para... sí, los exportadores.

Pero a lo mejor no deberíamos sorprendernos de esta situación. El gobierno de Arias está enfocado en dejarle la apertura y los mercados a los ricos mientras que a los pobres les receta la burocracia y las ayudas sociales, ahora que se anuncia un esfuerzo masivo de las instituciones públicas de aumentar sus gastos para combatir la pobreza. ¿Por qué no permitir que los pobres salgan por sí mismos de ese estado facilitándoles la creación de sus propios negocios?* Iniciativa no les falta. Basta con caminar media hora por San José o manejar por las principales vías de la capital para saber que los pobres son emprendedores. Si tan solo el gobierno los dejara...

* La respuesta es que los pobres dependientes de ayudas sociales son más fáciles de convencer para que voten por uno en las elecciones a través del ofrecimiento de ayudas estatales, mientras que los que dependen de sus negocios no le deben nada a nadie, y eso no les gusta a las clases gobernantes tradicionales. ¿Van entendiendo de donde viene el clientelismo del cual tanto se quejan?

8 comentarios:

rigo dijo...

En lo único que no estoy de acuerdo es en las razones del último párrafo. Pienso a que los pobres se les compra por sus votos. A los mercantilistas por sus contribuciones a campañas políticas.

Esa táctica en infalible. Por un lado le quitan plata a los pobres, anclándolas más en la pobreza; y por otro lado toman esa misma plata para promocionar a todo aquél que contribuya a sus campañas políticas.

Así el pobre siempre seguirá necesitando del político, y al rico mercantilista también le seguirá siendo rentable "colaborar" con el político. No hay que olvidar el montón de negocios privados inútiles que saquean el botín: los fondos públicos. Por ejemplo, la excesiva cantidad de abogados o "consultores" que pupulan por los corredores públicos.

Definitivamente la pobreza no es material, es intelectual. Nuestro pueblo es ignorante, y mientras siga ignorante pagará el precio de su ignorancia: la pobreza, no importa cuánto el gobierno lo haya ilusionado con "ayudas".

Les sería mejor que dijeran como el borrachito: "no me ayudes compadre... yo me caigo solo...".

Nombramos un gobierno con la intención de garantizarnos un mínimo de salud, educación y protección, y lo hemos convertido en una mezcla de Caja de Pandora y Hoguera de los Infiernos sin final.

Juan Carlos dijo...

Rigo,

Creo que no me expliqué bien en el último párrafo puesto que estoy totalmente de acuerdo con la explicación que das. El sistema que describes es exactamente el modelo que está implementando la administación Arias.

Amorexia dijo...

Con esta oposición y ese exceso de legislación en el país no es de extrañar!!! 105 es demasiado cerca al uno para nosotros... lo curioso es que en este país se pasan peripecias hasta para pagar impuestos, cuesta registrarse en tributación!!! y eso deberia ser automático, pero bueno, para muestra un botón!!!

Manda Güevo dijo...

Compa, porque no le escribis a cirroso@gmail.com y colaborars en www.labirradehoy.blogspot.com, yo subi un articulo tuyo ahi.

Saludos

jaguar del Platanar dijo...

El empoderamiento o como quiera llamarse a darle a los pobres más oportunidades es vital para mejorar. Si hacer empresas es tan difícil más lo será para quien tenga menos recursos. Eso hace que el rico tenga más facilidad para formar nuevas empresas y tener más dinero, además de que ya ha tenido experiencias previas en eso y los contactos que se necesitan. El pobre primerizo que quiere hacer su empresita tiene siempre las de perder. Peor si poco se le incentiva a la formación de empresas, por los trámites y burocracia excesiva.
Pienso que la educación es fundamental en esto como indica Rigo, sobre todo para que el pobre deje esa concepción de "esperar que el Gobierno le resuelva los problemas" que es quizá la semilla del voto dado a quien puede hacerlo como explica JC.
Invertir en mejor educación es parte de la solución, que de por sí es bastante compleja.

Juan Carlos dijo...

MG, muchas gracias por la promoción. Voy a escribirle a cirroso a ver si se suben alguno de mis posts.

Jaguar: Estoy muy de acuerdo que la educación es importante, pero creo que no es tan necesaria para que la gente empiece sus empresas. Creo que vos tenés una visión estática de la riqueza, en donde solo los ricos que ya son ricos pueden hacerse más ricos, mientras que los pobres nunca podrán competir y continuarán así hasta que vayan a una escuela a aprender ser empresarios.

Creo que esto no es así. Ud y yo conocemos montones de ejemplos de gente que no recibió mucha educación pero que han resultado ser excelentes empresarios. La empresarialidad no se aprende en un aula, y menos en una de la UCR o la UNA.

Hay que darle más crédito a los pobres y dejar de verlos con tanto desprecio y paternalismo. La economía informal nos demuestra de lo que son capaces.

El Chata dijo...

JC,

He estado notando que en tus últimos posts te has dedicado a darle duro al Estado. Esto me gusta, en serio.

Es bueno demostrarle a la gente la falacia del estado "protector", que es nada más y nada menos que el ente que está fomentando la misma desigualdad social, proteccionismo, mediocridad y empobrecimiento que sus defensores tanto achacan a la liberalización de la economía y los mercados. ¿Donde está, entonces, la "protección" que el Estado se supone que ofrece?

Es ese señor el que está haciendo más rico al rico y más pobre al pobre.

Esto está como para el destructor de mitos, jeje.

Juan Carlos dijo...

Así es Chata, y es algo sobre lo que quiero escribir un poco más formalmente la próxima semana que estoy en spring break (cero Cancún este año--o cualquier otro).

Creo que los libertarios debemos ser enfáticos en que la gente pueda ver la diferencia entre el mercantilismo de la derecha y el liberalismo nuestro. Debemos ser claros en la política social que proponemos, que consiste en eliminar proteccionismo, regulaciones, discresionalidad monetaria, etc., que afectan a los pobres.

Pero todo esto también genera un dilema para los liberales. Históricamente siempre hemos dicho que la desigualdad del ingreso no importa siempre y cuando todos se hagan más ricos. Sin embargo Hayek decía que siempre y cuando las reglas fueran justas, el resultado sería justo. En este caso las reglas no son justas, y el resultado (un aumento de la desigualdad) no es justo. A los liberales la desigualdad nos debe importar, pero la solución no radica en más Estado, todo lo contrario, como vos señalás consiste en menos.