11 de marzo de 2007

Desgarradora


Lo único que sabía de esta película antes de anoche es que se trataba de un pianista en la Segunda Guerra Mundial, y que Adrien Brody ganó un Oscar como mejor actor por la misma. No sabía que era una historia de la vida real, ni que su personaje principal, Wladyslaw Szpilman, fue uno de los mejores pianistas polacos del siglo pasado.

La película es espectacular en cuanto a escenografía, pero lo que en verdad me tocó profundo es la historia per se. Las atrocidades cometidas por los nazis en la Seguda Guerra Mundial ya han sido ampliamente discutidas y presentadas en la pantalla grande con anterioridad, pero aún sabiendo eso hay que tener estómago para ver una cinta como esta. No puedo dejar de pensar que las barbaridades que ahí se ven en realidad ocurrieron, y hace tan solo 60 años (aunque esto lo cuestionaría el gran amigo de Hugo Chávez y presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad). ¿Cómo es posible que un gran sector de una sociedad avanzada como la alemana fuera capaz de caer en tal barbarie? Creo que esa es una de las preguntas que se hace Karl Popper en La Sociedad Abierta y sus Enemigos, pero como no lo he leído, no puedo comentar al respecto. Sin embargo vale la pena cuestionárselo.

No voy a comentar la película con el fin de no arruinarle la historia a las personas que aún no la hayan visto. Sin duda alguna hay que verla, y sostener el nudo en la garganta (y hasta las lágrimas) durante las dos horas y media que dura. Es una oda a la supervivencia del espíritu humano, pero también es un recuerdo de lo que fue capaz ese mismo ser humano.

5 comentarios:

jaguar del Platanar dijo...

Claro mae, recuerdo una escena donde el mae sale caminando y ve toda la ciudad destruida. Y él todo famélico y hecho leña. Muy cruda la cinta y la realidad de la guerra.

La guerra: quizá la mayor de las estupideces humanas.

El Chata, alias Mickey Marx dijo...

Muy buena cinta. Es increíble las atrocidades que algunos llegaron a hacer por un odio completamente irracional e infundado.

Sin embargo, los pueblos cambian, la gente cambia... y aprenden.

Creo que la parte que más me gustó fue cuando el oficial alemán le dejó vivir luego de ver lo talentoso que era el protagonista con el piano.

Juan Carlos dijo...

Bueno, no fue que el oficial alemán lo dejó vivir porque tocara bien el piano. Me puse a buscar en Wikipedia sobre Wild Hosenfeld (el nombre de ese oficial) y encontré que el tipo ayudó a escapar no solo a Szpilman sino que a otros judíos. Era uno de los buenos.

Lamentablemente las autoridades soviéticas nunca prestaron atención a los pedidos de Szpilman y otras personas para que lo liberaran del campo de prisioneros en el que se encontraba recluido, y donde finalmente murió en 1952.

Amorexia dijo...

Viste que obra maestra?

Anónimo dijo...

JC te recomisndo Dancer in the dark, es excelente.
Roy Jiménez O.